• 108 km de maravillas

    La Schiara - Roberto De Pellegrin

Los números

108 km, 7 etapas, 6 variantes, a través del primer parque reconocido en Italia, el Parco Nazionale delle Dolomiti Bellunesi, 32.000 hectáreas de superficie y además 1400 especies de flores y plantas.

Un viaje para valorar en cuanto a paisajes y personas que se encuentran durante el itinerario; un recorrido para degustar paso a paso dejando atrás el ajetreo de la contemporaneidad.

  • 6100
    metros de desnivel positivo
  • 6370
    metros de desnivel negativo
  • 108
    kilómetros para recorrer en altitud
  • Roberto De Pellegrin
  • Roberto De Pellegrin
  • Roberto De Pellegrin

A través del Parque (Parco Nazionale delle Dolomiti Bellunesi)

El itinerario inicia en Forno di Zoldo, punto más al norte del Parque que atraviesa los grupos del Prampèr-Mezzodì y de la Schiara. Después, sortea los salvajes y casi impenetrables Monti del Sole, asciende hacia los Piani Eterni y deja admirar las imponentes paredes del Sass de Mura, para luego, con una larga travesía a través de las Vette Feltrine, desemboca en Feltre, la puerta meridional del Parque.

El itinerario sigue los senderos CAI, excepto en algunas variantes que retoman los senderos temáticos del Parque. Es necesaria experiencia de montaña y orientación para pasar por algunos puntos menos marcados, donde los signos son más bien esenciales, ya que nos encontramos, en algunos momentos, en la parte más interna de la reserva.

Alrededor de la mitad del itinerario corresponde a algunas etapas de la Alta Via 1 y 2.

Una experiencia auténtica

Durante los 7 días transcurridos en el Parque, podrán ser apreciados el ambiente selvático e incontaminado, la naturaleza exacerbada, las paredes severas que han marcado la historia del alpinismo, las cabañas alpinas entre praderas de altura que testimonian siglos de vida pasada.

Pero, especialmente, los refugios que permanecen fieles a la propia naturaleza, sin excesivos adornos ni comodidades, sumergidos en una atmósfera única. No podemos no mencionar a los administradores de los refugios que os acogerán con una sonrisa y exquisitos platos de polenta, pastin y schiz.

Esta es una montaña que se ha conservado como antaño, donde el desnivel y la dificultad mantienen alejados del turismo masivo; donde caminar junto a manadas de gamuzas y muflones  es un evento insólito, pero será seguramente un imborrable recuerdo en vuestros corazones.

Roberto De Pellegrin